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Cirsa salta al parqué: las claves

La compañía de juego controlada por Blackstone debuta en bolsa con una valoración de 2.520 millones de euros y una estrategia definida: desapalancamiento, adquisiciones selectivas y empuje del negocio digital.

Tras años de tanteos, ventanas cerradas por la volatilidad y un contexto bursátil que no siempre acompañaba, Cirsa ha culminado su esperada salida a bolsa. Lo ha hecho el 9 de julio con una operación meticulosamente diseñada: 2.520 millones de euros de valoración inicial, un precio por acción de 15 euros y una colocación que ha supuesto la entrada en mercado del 18% del capital social, ampliable hasta el 20,7% si se ejecuta la sobreasignación.

El estreno bursátil se saldó con una subida del 6,6%, hasta los 16 euros por título, reflejo de la elevada demanda registrada en el tramo previo a la oferta —la suscripción superó ocho veces la oferta disponible— y del «descuento frente a competidores» reconocido por el propio presidente ejecutivo de la compañía, Joaquim Agut.

La operación incluye una ampliación de capital de 400 millones de euros —de los que la compañía ingresará 375 millones netos— y la venta de acciones existentes por otros 53 millones, destinadas a cubrir impuestos y costes vinculados a la reestructuración del capital directivo. El resultado es un capital flotante (free float) que consolida la cotización de Cirsa en los mercados de Barcelona, Madrid, Bilbao y Valencia, y deja al fondo Blackstone con un 78,4% del capital (75,7% si se ejecuta la sobreasignación).

Prioridad: reducir deuda

La hoja de ruta que acompaña al salto bursátil no es accidental. Cirsa, con una deuda superior a los 2.300 millones de euros, destinará la mayor parte de los recursos captados a su reducción, en línea con su objetivo de alcanzar un apalancamiento situado entre 2 y 2,5 veces su ebitda. La compañía, que ya cotizaba en el mercado de deuda mediante bonos, refuerza así su perfil financiero ante los inversores de renta variable.

Esta estrategia de desapalancamiento no responde únicamente a necesidades coyunturales, sino que se enmarca en una visión de largo plazo orientada a reforzar la capacidad de inversión y crecimiento en mercados fragmentados. Según el folleto de salida a bolsa, Cirsa dispone de 500 millones de euros para nuevas adquisiciones, con foco en operaciones de mayor escala.

Negocio digital: el nuevo eje

Si bien Cirsa mantiene un amplio portfolio que incluye casinos físicos, máquinas recreativas y apuestas deportivas en once países, su negocio online ya representa el 22,5% de los ingresos netos. Desde su adquisición por Blackstone en 2018, la compañía ha acelerado su transformación digital, y ahora el área online se consolida como el principal vector de crecimiento.

El propio Joaquim Agut subrayó que, desde 2006, Cirsa ha priorizado mercados donde podía ser «diferencial», y que la etapa actual refuerza una estrategia basada en crecimiento orgánico y adquisiciones selectivas. Con 130 operaciones cerradas en la última década, la compañía se prepara para abordar ahora integraciones de mayor calado.

Gobierno corporativo e independencia

La incorporación a bolsa ha traído también una reconfiguración del consejo de administración, que suma perfiles independientes como Paloma Beamonte, Bernard Cortijo o Rocío Martínez-Sampere, junto a representantes de Blackstone. La intención es clara: profesionalizar la gobernanza sin diluir el control, y reforzar la credibilidad de la firma en su nueva etapa como cotizada.

Además, tanto la matriz (LHMC Midco) como los principales directivos se han comprometido a no vender acciones durante un periodo de entre 180 y 365 días, señal de estabilidad y alineamiento con el proyecto a medio plazo.

En términos financieros, Cirsa cerró 2024 con un beneficio neto de 12,6 millones de euros, lastrado por el coste financiero pese a un beneficio operativo de 699 millones. En el primer trimestre de 2025, no obstante, revirtió parcialmente esa tendencia: el beneficio neto ascendió a 18,7 millones (+21,5% interanual), con un crecimiento sólido de los ingresos de explotación.

El ejercicio completo de 2024 también mostró un aumento del 8% en ingresos (2.150 millones) y del 11% en el beneficio operativo, mostrando capacidad de crecimiento incluso en contextos complejos.

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