Diseñado por el estudio de arquitectura del propio Palma Aquarium en colaboración con consultores gastronómicos especializados en espacios costeros premium, el Jellyfish Rest Bar se integra con fluidez en el paisaje. La terraza panorámica —con vistas abiertas sobre la bahía y el litoral este— se extiende como una pasarela sobre el agua. La estructura evoca formas de medusas, con juegos de luz natural, cortinas fluidas y un uso deliberado del blanco, la madera tratada y el metal pulido.
El espacio ofrece capacidad para más de 200 comensales, aunque la distribución busca evitar la masificación: zonas reservadas, mesas orientadas estratégicamente y ambientación sonora cuidada limitan la exposición y promueven la conversación. La terraza exterior se reserva al atardecer para sesiones sunset con DJ y saxofonista en directo, una propuesta que se dirige con claridad a una clientela exigente que valora el entretenimiento sin estridencias.
Cocina de proximidad
La propuesta culinaria está basada en producto local de temporada reinterpretado desde la óptica de la alta cocina mediterránea. La carta —a cargo del chef residente del acuario y validada por asesores de trayectoria internacional— incluye ostras mallorquinas, tartar de gamba roja con crema de hinojo, ceviches al carbón vegetal, carnes maduradas y un maridaje de vinos de finca del Pla y Llevant, además de referencias discretas de Borgoña y Champagne.
Para las noches privadas o eventos de firma, el restaurante ha reservado una zona semioculta conectada con el túnel acrílico del gran tanque oceánico. Allí, rodeado de tiburones grises, rayas y bancos de peces tropicales, se ofrece una cena multisensorial con menú degustación marino, iluminación subacuática y sonido envolvente.
La experiencia está concebida para pocos, y sólo se habilita por encargo a través de un concierge específico vinculado al Palma Aquarium. Algunas agencias de lujo personalizadas con base en Ginebra y Londres ya lo están incluyendo como secret gem en sus itinerarios para coleccionistas de experiencias singulares.
Situado a sólo quince minutos del aeropuerto de Palma y a veinte del Club de Mar, el Jellyfish Rest Bar ha captado el interés de propietarios de yates privados, residentes temporales en Son Vida y visitantes internacionales que buscan una experiencia exclusiva al margen del circuito tradicional de restauración en la isla.
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