La chaqueta Teba: la arquitectura del desaire
En el ecosistema del lujo masculino, pocas prendas poseen la capacidad de comunicar tanto con tan poco. La chaqueta Teba no es una americana ni una cazadora ni una prenda de caza al uso; es una anomalía de la sastrería que ha sabido envejecer con la dignidad de los grandes clásicos. Nacida de un gesto de amistad entre el Conde de Teba y el Rey Alfonso XIII, esta pieza desestructurada se ha consolidado como el pilar fundamental del armario del hombre que entiende que la elegancia reside, precisamente, en la ausencia de rigidez.
