En la relojería contemporánea hay piezas complejas, piezas valientes y piezas que parecen enviadas desde un plano superior. La nueva edición limitada de Ulysse Nardin, bautizada BLAST [Free Wheel Maillechort], pertenece a esta última categoría. Con solo 50 unidades fabricadas y una ejecución técnica que roza lo inverosímil, esta máquina de 45 mm en oro blanco combina elementos mecánicos suspendidos en el espacio con materiales que evolucionan con el tiempo. No es un reloj para todos: es una afirmación de dominio técnico, estética radical y legado contemporáneo.
El movimiento como escultura suspendida
A primera vista, lo más sorprendente es la disposición flotante de los elementos clave: el doble barrilete a las 12h, el tourbillon volante con escape de fuerza constante a las 6h y un indicador de reserva de marcha a las 4h que no se comporta como tal. Todo parece levitar sobre la esfera, sin conexiones visibles. Es una arquitectura visualmente impactante que desafía lo que uno espera de un movimiento mecánico tradicional.
Pero nada de esto es decorativo. El corazón de este reloj es el calibre UN-176, desarrollado íntegramente en la manufactura de Ulysse Nardin tras dos años de investigación. Su núcleo es el Ulysse Anchor Constant Escapement, una innovación basada en dos muelles de hoja de silicio montados perpendicularmente y más finos que un cabello humano. Esta solución, premiada ya en 2015 en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève, garantiza una entrega constante de energía al volante, independientemente del nivel de reserva de marcha. Es una rareza técnica que elimina elementos tradicionales como rubíes o pivotes de anclaje.
Una esfera con vida propia
El otro gran protagonista es el material que da nombre al modelo: Maillechort. Esta aleación de cobre, zinc y níquel —desarrollada por los ingenieros franceses Maillet y Chorier en el siglo XIX— no es habitual en relojería debido a su dureza y complejidad de manufactura. Sin embargo, aporta una textura cálida, ligeramente plateada y con grano visible, además de una cualidad muy buscada: envejece con dignidad, desarrollando una pátina única en cada reloj.
Este “metal vivo” no solo aporta presencia visual: encaja a la perfección con la filosofía de Ulysse Nardin de desafiar lo estático y lo repetido. Cada BLAST Free Wheel Maillechort será distinto con el paso del tiempo, reforzando su carácter de pieza de colección irrepetible.
Técnica radical, espíritu independiente
Desde la llegada de Patrick Pruniaux a la dirección de la marca, Ulysse Nardin ha dejado claro que no pretende competir en los terrenos habituales de la relojería suiza. Su interés está en el riesgo técnico, la innovación estructural y una estética que rehúye lo clásico en favor de lo provocador. Esta nueva edición lo confirma: no busca gustar a todos, sino fascinar a los pocos que saben exactamente qué están viendo.
El BLAST Free Wheel Maillechort no es solo un reloj. Es un manifiesto sobre el futuro de la relojería independiente, donde el movimiento no solo late, sino que se muestra como escultura, donde los materiales cuentan historias, y donde el tiempo se mide con precisión… pero también con propósito.
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