El RockWatch nació en un contexto de incertidumbre para la relojería suiza. Mientras muchas firmas respondían a la irrupción del cuarzo con estrategias defensivas, Tissot apostó por un diseño inusual: convertir fragmentos de roca alpina en relojes. La propuesta sorprendió al mercado y se convirtió en un éxito inesperado, con cerca de medio millón de unidades vendidas a lo largo de los años 80 y 90 en diferentes versiones minerales.

En 38 mm
El nuevo modelo mantiene la filosofía original, pero con mejoras técnicas y un diseño actualizado. La caja, ahora de 38 mm, aloja un movimiento de cuarzo y está coronada por un cristal de zafiro antirreflectante, en sustitución del cristal mineral del modelo original. Las agujas, que en los 80 fueron rojas y amarillas inspiradas en las balizas alpinas, se han sustituido por bastones niquelados que refuerzan el aire sobrio del conjunto. Cada reloj viene numerado y se entrega en un estuche que recuerda a un bloque de granito. Su precio se sitúa en torno a los 1.095 euros.
Más allá de la estética brutalista, el relanzamiento del RockWatch conecta con una tendencia de fondo en la relojería: el interés por materiales poco convencionales, desde cerámicas híbridas hasta esferas de piedras semipreciosas. En este caso, Tissot vuelve a reivindicar la montaña como patrimonio cultural suizo. “El Jungfrau es nuestro monumento mítico, como la Torre Eiffel para Francia o el Big Ben para Reino Unido”, explicó Sylvain Dolla, CEO de Tissot, al presentar el modelo.

Un objeto emocional
La elección del granito extraído durante trabajos de mantenimiento en el túnel del Jungfrau aporta además un relato de sostenibilidad y autenticidad, reforzando el carácter singular de cada pieza. “Hoy se trata más de un objeto emocional que de un reto técnico”, subrayó Dolla.
Con este lanzamiento, Tissot amplía su serie de reediciones de inspiración vintage, tras el éxito del PRX, y confirma que parte del atractivo actual de la relojería pasa por rescatar íconos de archivo capaces de dialogar con las sensibilidades contemporáneas. El RockWatch vuelve, pero lo hace cargado de memoria, diseño y un fragmento literal de la montaña suiza en cada muñeca.
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