El Altiplano Ultimate Concept Tourbillon mantiene las proporciones extremas que le han valido reconocimiento internacional —con una caja de 2 mm de grosor en aleación de cobalto—, pero introduce matices que suavizan su carácter experimental y lo aproximan al lenguaje de la colección. La novedad reside en un sistema más visible de acabados (cepillados y pulidos) y en la incorporación, por primera vez, de un fondo de zafiro que permite observar el calibre 970P-UC.
La integración estructural sigue siendo radical: el fondo de la caja funciona como platina del movimiento, sin espacio para concesiones. A nivel simbólico, Piaget ha recuperado el motivo en cruz, asociado históricamente a los Altiplano, ahora reinterpretado en los tornillos, el volante y la rueda de trinquete. Detalles que buscan subrayar la continuidad entre pasado y presente.

Un automático que traduce el legado en clave cotidiana
La segunda novedad, el Altiplano 910P, adopta una postura más versátil. Con 4,3 mm de grosor, caja de 41 mm en oro amarillo y una estética centrada en la sencillez del verde caqui sobre piel de aligátor, se concibe como un reloj de uso diario que no renuncia a la sofisticación técnica.
Su calibre automático, con rotor periférico, está diseñado para mantener las proporciones reducidas y a la vez añadir interés visual con puentes tratados en verde y acabados en gris pizarra. En este caso también se recurre al motivo en cruz en los tornillos de la esfera, un guiño que conecta el modelo con el Tourbillon en términos de identidad de colección.
Estrategia y posicionamiento
Más allá de la hazaña técnica, el mensaje de Piaget con estos lanzamientos es doble: reafirmar su lugar histórico como pionero en la relojería ultraplana —desde los calibres 9P (1957) y 12P (1960)— y recordarle al mercado que su savoir-faire en orfebrería y joyería no es accesorio, sino parte de la propuesta relojera. La combinación de oro amarillo con un color caqui profundo busca precisamente esa síntesis: un tono clásico y otro contemporáneo que, juntos, proyectan modernidad sin romper con la herencia.

La incorporación del AUC Tourbillon al programa Infinitely Personal, que permite configurar acabados y grabados a medida, añade otra capa estratégica: acercar la alta relojería conceptual a una clientela que busca exclusividad tangible y personalización en el objeto.
Con un precio de 41.200 euros, estas nuevas versiones del Altiplano se sitúan en la intersección entre la relojería ultraplana más radical y el diseño con vocación ornamental. Son, en definitiva, un recordatorio de que Piaget no compite en el terreno de lo meramente técnico, sino en el de la síntesis entre precisión y estética, donde cada fracción de milímetro se convierte en un gesto de identidad.
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