El tourbillon de un minuto, situado a las seis horas, se convierte en el centro de atención, no solo por su elegante diseño, sino por la incorporación de funciones técnicas exclusivas: el sistema de parada de segundero y el mecanismo ZERO-RESET, que permite ajustar la hora con precisión quirúrgica al hacer saltar la aguja de segundos directamente a cero.
Artesanía al servicio de la precisión
El calibre L102.1, desarrollado y terminado íntegramente en la manufactura, cuenta con 262 componentes, escape de áncora y volante con tornillos tradicionales. Su reserva de marcha alcanza las 72 horas y está equipado con la espiral Lange. El fondo de cristal de zafiro permite admirar la terminación a mano de cada puente y tornillo, así como el contrapivote de diamante atornillado, un guiño a los relojes de bolsillo de Ferdinand Adolph Lange.

Cada elemento de la esfera refleja la minuciosidad de Lange: numerales árabes y minutería “chemin de fer” se complementan con los coqs y la jaula del tourbillon pulidos artesanalmente hasta alcanzar un negro profundo, capaz de absorber o reflejar la luz según el ángulo de visión. Con un diámetro de 39,5 mm y una altura de 11,3 mm, la pieza mantiene un porte elegante y discreto en la muñeca.
La continuidad de un legado
Desde su debut en 2014, el 1815 Tourbillon ha visto varias versiones, y esta quinta edición condensa la filosofía de la casa: honrar la tradición relojera alemana mientras se incorporan innovaciones que aumentan la precisión y funcionalidad. Se trata del duodécimo reloj de Lange con esfera de esmalte, una serie en la que la manufactura ha perfeccionado su dominio de este arte en más de una década.

Con esta pieza, A. Lange & Söhne no solo celebra su herencia técnica, sino que reafirma su compromiso con la artesanía de alto nivel, la innovación mecánica y la creación de relojes que combinan elegancia atemporal con prestaciones modernas de precisión absoluta.
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