El pacto, anunciado ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pone fin a una etapa de fricciones iniciada tras la entrada de Mohari en el proyecto en 2017, cuando adquirió el 50% de la sociedad propietaria del complejo por unos 225 millones de euros. Las diferencias entre ambos socios derivaron en años de negociación y un clima de tensión sobre la gestión de un activo clave en el corazón de Madrid.
Más allá del reparto de espacios, el acuerdo también contempla la redistribución de la deuda asociada al complejo, de la cual OHLA asumirá un tercio. Ambas partes subrayan que se trata de una “división estratégica de activos”, concebida no como ruptura sino como una reorganización operativa que permitirá a cada grupo centrarse en sus especialidades: el desarrollo y gestión de infraestructuras, en el caso de OHLA, y la hospitalidad de lujo, en el de Mohari.
Un modelo único
El Complejo Canalejas es uno de los símbolos de la transformación reciente del centro de Madrid. Su rehabilitación —una de las más complejas realizadas en el país— integró siete edificios históricos junto a la Puerta del Sol para crear un conjunto que combina hotelería de alta gama, 22 residencias privadas con servicios del Four Seasons, una galería comercial de 9.000 metros cuadrados y un aparcamiento subterráneo con 400 plazas.
La operación, aún sujeta a la formalización definitiva y a las autorizaciones pertinentes, se espera cerrar antes del 31 de enero de 2026. Tanto OHLA como Mohari han expresado su confianza en el potencial de Madrid como destino internacional para el turismo y el comercio de alta gama.
Para la constructora española, el acuerdo permite consolidar su posición en el segmento comercial y rentabilizar una de sus apuestas más mediáticas. Para Mohari, el control del Four Seasons —el primer hotel de la cadena en España— refuerza su presencia en el lujo europeo y le garantiza un activo icónico en un mercado con alta demanda.
Con esta partición, Canalejas pasa de ser un foco de disputa a un modelo de convivencia entre dos visiones del lujo urbano: la del desarrollador que recupera patrimonio arquitectónico y la del inversor que convierte la exclusividad en experiencia. Madrid, mientras tanto, consolida su estatus como una de las capitales europeas donde el lujo ya no se exhibe solo en escaparates, sino también en la gestión de sus espacios más emblemáticos.
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