El informe anual de riqueza de Knight Frank, una cita ineludible para quienes navegan las aguas del alto patrimonio, ha desvelado en su edición de 2025 (la decimonovena ya), un panorama de resiliencia y expansión de la fortuna global.
El documento no solo cuantifica el crecimiento de los individuos de alto y ultra-alto patrimonio neto (HNWI y UHNWI), sino que ofrece una brújula esencial sobre dónde se está generando la riqueza, cómo se está invirtiendo y qué valores la están redefiniendo en un mundo cada vez más complejo y volátil.
La riqueza en expansión
Contrariamente a las expectativas de muchos en un entorno económico marcado por la inflación y la inestabilidad geopolítica del año anterior, las grandes fortunas no solo se mantuvieron, sino que aumentaron. El Knight Frank Wealth Report 2025 confirma un notable incremento del 4,4% en el número de individuos con más de 10 millones de dólares en activos a nivel global durante 2024. Este crecimiento ha sido, de hecho, una constante en todas las regiones del mundo, un testimonio de la capacidad de adaptación y diversificación de las grandes carteras.
Estados Unidos sigue siendo el gran motor de esta creación de riqueza. América del Norte lidera el crecimiento en la población de HNWI con un aumento del 5,2%, y lo que es más impactante, acoge a casi el 39% de todos los individuos con más de 10 millones de dólares en el mundo. Si afinamos el foco en el segmento de los UHNWI, aquellos con un patrimonio superior a los 100 millones de dólares, Estados Unidos concentra más del 40% de esta élite.
Por primera vez en la historia, la población global de UHNWI ha superado la cifra de 100.000 individuos, un hito que subraya la creciente concentración de riqueza en la cúspide de la pirámide económica. Aunque el informe proyecta que Asia podría superar a América del Norte en la creación de riqueza en los próximos cuatro años, la influencia y el dominio del mercado estadounidense siguen siendo incontestables en el presente.
El activo refugio por excelencia
En un mundo de activos tangibles, el sector inmobiliario mantiene su posición como la inversión predilecta para el alto patrimonio. El informe revela que el 40% de los UHNWI priorizan activamente las inversiones en propiedades, y casi la mitad de las Family Offices, un 44% concretamente, tienen planes firmes de expandir sus carteras inmobiliarias. Esta confianza arraigada en el ladrillo no es casual; el real estate ofrece una combinación de estabilidad, potencial de apreciación a largo plazo y la posibilidad de disfrute personal que pocos activos pueden igualar.
Dentro de este segmento, las viviendas prime son el activo más demandado. No se trata solo de una inversión financiera; el informe destaca que casi el 72% de estas adquisiciones se destinan a la vivienda principal, subrayando la importancia del hogar como un santuario personal y una extensión del propio estilo de vida.
España, con su atractivo clima, su cultura y su creciente mercado de lujo, se consolida como un destino de inversión inmobiliaria muy apetecible. Ciudades como Madrid y Barcelona son mencionadas explícitamente en el informe como polos de creciente interés para las Family Offices, ocupando posiciones significativas (puesto 26 y 37 respectivamente) en el ranking global de ciudades atractivas para la inversión inmobiliaria de alto patrimonio.
Nuevas prioridades
El Knight Frank Wealth Report 2025 también arroja luz sobre un cambio generacional en las prioridades de inversión y consumo. Aunque los «baby boomers» aún ostentan la mayor parte de la riqueza global, la transferencia generacional está en marcha, y con ella, una redefinición del lujo y la filantropía. Las nuevas generaciones de individuos adinerados no solo buscan activos; buscan experiencias y propósito.
Esto se traduce en un marcado aumento del interés por el lujo experiencial, que abarca desde viajes de aventura personalizados y experiencias gastronómicas exclusivas hasta eventos culturales y programas de bienestar y longevidad avanzados. La posesión de bienes materiales sigue siendo importante, pero se valora cada vez más el acceso a vivencias únicas e irrepetibles.
Paralelamente, hay un giro significativo hacia las inversiones sostenibles (ESG). La filantropía también está evolucionando hacia un modelo de impacto medible, donde las fortunas se canalizan hacia proyectos que no solo buscan la rentabilidad social, sino también soluciones innovadoras para desafíos globales, como la salud mental o la lucha contra el cambio climático. Esta es una señal clara de que el legado de la riqueza ya no se mide solo en el patrimonio acumulado, sino en la huella positiva que se deja en el mundo.
El Knight Frank Wealth Report 2025 subraya un entorno donde la riqueza sigue creciendo, pero donde la estrategia y la visión son más críticas que nunca. La resiliencia del sector inmobiliario, la diversificación hacia activos tangibles de lujo y la creciente importancia de la inversión con propósito son tendencias que debemos seguir de cerca.
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