El universo del lujo automovilístico y el diseño doméstico se cruzan en una colaboración que apunta al fetichismo de los objetos cotidianos. Porsche y Smeg han presentado una colección cápsula de electrodomésticos de edición limitada que reinterpreta el legado del motor y la cultura del diseño italiano en clave de lujo funcional.
La línea Porsche x Smeg toma como referencia el legendario Porsche 917 KH Salzburg, el coche con el que la marca alemana logró su primera victoria absoluta en Le Mans en 1970. En homenaje a aquel hito, las piezas principales —el frigorífico FAB28 917 Salzburg y la cafetera BCC12 917 Salzburg— se producen en 1.970 unidades numeradas, con una paleta que replica el icónico rojo Salzburg, la franja blanca y el número 23 del coche original.

Vintage… y racing
El diseño traslada la estética Porsche al entorno doméstico: superficies limpias, tiradores de proporciones precisas, acabados en negro mate y una identidad visual más cercana a la ingeniería que a la decoración. El frigorífico, con interiores oscuros y materiales de alta calidad, ronda los 3.500 euros, mientras que la cafetera, equipada con molinillo integrado y preparación automática, se sitúa en torno a los 1.400 euros.
Ambas marcas coinciden en la intención de “unir el rendimiento técnico con la emoción del diseño”, en palabras de Stefan Büscher, director ejecutivo de Porsche Lifestyle Group. Para Vittorio Bertazzoni, presidente de Smeg, esta alianza “amplía los límites de lo que un electrodoméstico puede representar, convirtiéndolo en un símbolo de belleza y legado cotidiano”.

Más allá de la edición homenaje, la colección se amplía con dos gamas cromáticas adicionales —Carrara White Metallic y Shade Green Metallic—, inspiradas en colores clásicos de Porsche y aplicadas a otras piezas icónicas de Smeg: tostadora, hervidor de agua y batidora de vaso, con precios que oscilan entre 299 y 399 euros.
Lejos de limitarse a un ejercicio de estilo, la colaboración refleja una tendencia más amplia: la traslación del lujo automovilístico al ámbito doméstico, donde el diseño, la herencia y la ingeniería convergen para convertir los rituales cotidianos —preparar café, tostar pan, abrir el frigorífico— en una extensión del estilo de vida aspiracional.
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