La instalación rinde homenaje a la posidonia oceánica, la planta marina que define el ecosistema mediterráneo y que aquí se convierte en metáfora de la conexión entre naturaleza, artesanía y creación consciente. Esparto, cuero, seda, porcelana y fibras naturales se entrelazan para recrear corales, peces y praderas submarinas, en un despliegue artesanal que combina tradición local con visión contemporánea.

Vínculo con lo local
El proyecto forma parte del tema anual de Hermès para 2025, “Impulsado por el Dibujo”, donde cada escaparate de la maison en el mundo interpreta esta idea con un vínculo a su entorno local. En Barcelona, la artista ha llevado el trazo del dibujo a un lenguaje orgánico que se traduce en volúmenes marinos y criaturas escultóricas de gran escala, como una estrella de mar o un cefalópodo que aguarda en el jardín interior.
Con esta colaboración, Hermès Ibérica refuerza su apuesta por la valorización de la artesanía local y por el uso de materiales naturales en proyectos artísticos. La maison, históricamente vinculada a la excelencia en la marroquinería y la seda, muestra también cómo sus espacios comerciales se convierten en plataformas de experimentación creativa y diálogo cultural.

Más allá de la venta de producto, Tracing the Sea convierte la boutique en un espacio expositivo abierto a la ciudad, donde la artesanía se manifiesta como lenguaje universal capaz de reinterpretar el entorno natural a través del lujo contemporáneo.
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