Eurostars Áurea Palacio de la Tinta

El Áurea Palacio de la Tinta reabre de la mano de Eurostars convertido en un cinco estrellas

a reconversión del patrimonio arquitectónico e histórico en activos hoteleros de alta gama vive un nuevo capítulo en la Costa del Sol. La cadena Eurostars Hotel Company, división hotelera del Grupo Hotusa, ha inaugurado de forma oficial el Áurea Palacio de la Tinta 5, un establecimiento que se convierte en el sexto hotel de máxima categoría de la capital malagueña y el undécimo de esta enseña a nivel nacional. La apertura del inmueble, ubicado en el número 20 del céntrico Paseo de Reding, frente a la playa de La Malagueta, materializa una ambiciosa operación de reposicionamiento inmobiliario que transforma un edificio institucional de 1908 en un producto turístico de autor.

La reactivación del Palacio de la Tinta —diseñado originalmente por el arquitecto Julio Aublin Calas como sede de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces— ha exigido un despliegue financiero de envergadura. Tras la adquisición del inmueble a la Junta de Andalucía por un montante de 21 millones de euros, la corporación ha acometido un proyecto de reforma integral cuya inversión estimada se sitúa en el entorno de los 30 millones de euros.

Para equilibrar la estructura de capital de la obra, el grupo hotelero recurrió a la financiación institucional mediante un préstamo reembolsable de 15,5 millones de euros procedente del Fondo de Desarrollo Urbano Sostenible, un vehículo bajo la tutela del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Esta inyección de recursos públicos condicionados a criterios de sostenibilidad ha permitido elevar la inversión consolidada del activo hasta los 51 millones de euros, un volumen que refleja la elevada barrera de entrada que exige el segmento de las denominadas boutique residences históricas.

Eurostars Áurea Palacio de la Tinta

El desafío arquitectónico: modular el espacio bajo restricciones patrimoniales

El trabajo técnico de reconfiguración espacial, liderado por el estudio del arquitecto Daniel Isern, ha estado condicionado por la estricta protección patrimonial que ampara a este exponente del modernismo europeo de influencia francesa fin de siècle. Adaptar una antigua sede administrativa para albergar un inventario de 141 habitaciones (que incluye 9 suites y 7 junior suites) ha obligado a diseñar estancias con distribuciones volumétricas completamente dispares entre sí debido a la rigidez de los muros de carga y a unos techos señoriales que alcanzan los 3,5 metros de altura.

La intervención arqueológica e industrial más compleja se concentró en la recuperación del núcleo de comunicación vertical: la estructura del que fuera el primer ascensor instalado en la región de Andalucía fue conservada en la planta baja a modo de pieza museística, integrando en su interior un sistema de elevación acristalado de última generación que cumple con las normativas internacionales de seguridad.

Apertura al cliente local

La dirección estratégica del hotel ha planteado una distribución funcional que subvierte la jerarquía tradicional de los establecimientos hoteleros, desplazando las zonas comunes nobles hacia la última planta del edificio. Esta decisión técnica aprovecha la luminosidad y la fisonomía de las antiguas cerchas de madera originales para configurar un espacio diáfano dominado por una gran barra central cuadrada que articula el comedor y los flujos de tránsito.

Eurostars Áurea Palacio de la Tinta

En esta superficie se ubican el Asador Contrapunto, especializado en cocina de proximidad a la brasa, y una terraza de 150 metros cuadrados con piscina y vistas panorámicas hacia el Castillo de Gibralfaro. La discreta recepción dispuesta en el acceso de la planta baja funciona como un filtro operativo que invita tanto al huésped como al público local a ascender de forma directa a la cubierta, maximizando la rentabilidad por cubierto mediante la integración de la ciudadanía en su oferta de ocio.

Interiorismo conceptual

El diseño de interiores del Áurea Palacio de la Tinta busca fijar una narrativa de arraigo local mediante constantes referencias visuales al universo creativo del malagueño Pablo Picasso. El desarrollo estético del complejo utiliza geometrías abstractas, juegos cromáticos densos y materiales nobles de alta densidad —como revestimientos de mármol de suelo a techo en las zonas húmedas— para emular la atmósfera de un taller de vanguardia de principios del siglo XX.

Esta línea discursiva, que se complementa con la restauración de las vidrieras históricas del palacio, busca blindar el valor intangible del establecimiento bajo el paraguas de la marca Áurea Hotels. Para el Grupo Hotusa, presidido por Amancio López, el desarrollo no solo representa una expansión de capacidad alojativa en un mercado en plena ebullición cultural, sino la validación de un modelo de negocio donde la singularidad del contenedor histórico actúa como el principal argumento de diferenciación frente a las cadenas internacionales estandarizadas.

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