La campaña, filmada en el majestuoso Wolterton Hall, un palacio palladiano en el condado de Norfolk, utiliza los interiores históricos y la naturaleza circundante como el telón de fondo perfecto para esta narrativa. Con un elenco que fusiona la veteranía con el talento emergente —incluyendo a iconos como Rupert Everett y Jeny Howorth junto a nuevos rostros como Iris Lasnet y Lina Zhang—, la colección cobra vida y celebra un nuevo tipo de nobleza que trasciende generaciones.

Una reinterpretación de los códigos clásicos
En esta colección, la gabardina, pieza insignia de la marca, se reinventa con materiales poco convencionales como la pana, el cuero repujado y la viscosa deshilachada. El nuevo abrigo Ellingham apuesta por volúmenes dramáticos, mientras que las chaquetas acolchadas se visten con estampados de geranios, infundiendo un toque de fantasía a las prendas utilitarias.

La sastrería, inspirada en la mítica Savile Row, se fusiona con la estética campestre, con trajes de lana, jodhpurs y kilts que se recontextualizan para el presente. La paleta de colores evoca la naturaleza y la historia, con tonos que van desde el marrón tapiz y el verde musgo hasta toques de rojo intenso y amarillo. Los brocados de terciopelo con ecos del arte de William Morris y los bordados de punto de cruz en los jerséis añaden una capa de sofisticación artesanal.

Accesorios con historia
Los accesorios complementan la narrativa de la colección. El nuevo bolso Bridle se inspira en la estética de las sillas de montar, mientras que el Highlands evoca la tradición de las tierras escocesas con cuero intarsiado. En cuanto al calzado, la colección presenta una variedad que va desde las robustas botas Cavalier y Ledger en cuero repujado, perfectas para un paseo por el campo, hasta salones de punta afilada y sneakers en terciopelo para la ciudad.

Con A Grand Escape, Daniel Lee demuestra su maestría para honrar el legado de Burberry sin dejar de innovar. La colección es un viaje a través de la identidad británica, donde el lujo se encuentra en la calidad de los tejidos, la atención al detalle y la capacidad de transformar la tradición en algo audaz y relevante. Es una invitación a un escape visual y táctil, donde la ropa se convierte en un medio para contar una historia.
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