La historia del establecimiento está ligada a la transformación del lujo contemporáneo en Madrid. Su rooftop fue pionero en el concepto de terrazas urbanas abiertas al público local y, con los años, se convirtió en un espacio habitual para la cultura, la moda y la gastronomía de vanguardia. La marca ME by Meliá supo reinterpretar un hotel tradicionalmente vinculado al mundo taurino en un escenario cosmopolita, donde la experiencia de ocio y diseño marcó un cambio de paradigma en la hotelería madrileña.
El traspaso de la gestión a Accor ilustra la competencia creciente en el segmento lifestyle de la capital. En apenas dos décadas, Madrid ha pasado de tener una oferta limitada en el lujo contemporáneo a contar con un ecosistema diverso en el que desembarcan tanto grupos internacionales como marcas locales. La llegada de The Hoxton refuerza esta tendencia, con un modelo de hotel diseñado para integrarse en la vida urbana, atraer tanto a viajeros como a residentes y capitalizar el auge del turismo de alto poder adquisitivo en la ciudad.
Subasta de muebles
Antes de comenzar las obras, Meliá ha organizado una venta singular del mobiliario del hotel. Del 5 al 7 de septiembre, en la propia planta baja del edificio con acceso desde la Plaza de Santa Ana, se pondrán a la venta más de 10.000 piezas: camas desde 100 euros, sillones de diseño por 60, lámparas inspiradas en clásicos de Achille & Pier Castiglioni o sofás de cuero. Todos los artículos estarán dispuestos en recreaciones de habitaciones y espacios comunes, para que los compradores puedan visualizar cómo integrarlos en sus propios hogares. La operación, organizada junto a la start-up ECO-ONE, permitirá que piezas con dos décadas de historia encuentren una segunda vida en el mercado doméstico madrileño.
¿Y ahora qué?
Aunque Meliá se despide del ME Madrid, la compañía insiste en que mantiene su compromiso con la capital. Además de operar hoteles emblemáticos como el Gran Meliá Palacio de los Duques o el Meliá Castilla, prepara el lanzamiento de Zel Madrid, el primer establecimiento urbano de la marca creada junto a Rafa Nadal, previsto para abrir en la Gran Vía en 2026. De forma paralela, trabaja ya en la búsqueda de un nuevo emplazamiento para relanzar la enseña ME en la ciudad, consciente del valor simbólico que deja tras de sí la etapa de Plaza de Santa Ana.
La clausura del ME Madrid refleja no solo un relevo en la propiedad y en la gestión, sino también la consolidación de Madrid como escenario prioritario para el capital internacional en hotelería. Fondos soberanos, grupos globales y cadenas nacionales compiten por un mercado en expansión, donde la autenticidad de la experiencia y la conexión con la ciudad se han convertido en el verdadero signo de distinción.
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