Para Lange, el Saxonia Thin representa su aproximación a la elegancia desnuda: un reloj de dos manecillas que prescinde de complicaciones superfluas y se apoya en la proporción, el acabado y la calidad de producción para impresionar. En sus nuevas versiones, la manufactura decide no competir por el “reloj más delgado del mundo”, sino enfatizar la sensación estética: “las proporciones son lo más importante”, explican sus responsables.

Contrastes de carácter: platino vs Honeygold
Aunque ambos modelos comparten esfera, calibre y dimensiones —caja de 40 mm y grosor de 6,2 mm—, el carácter visual es distinto según la versión. En el modelo de platino, el contraste entre el negro ónix y los detalles metálicos se vuelve más nítido y sobrio. En cambio, en la versión en Honeygold, la calidez de la caja crea una relación más suave con la oscuridad de la esfera, aportando un matiz más acogedor.
Movimiento y acabado internos
Dentro de cada pieza late el calibre L093.1 de carga manual, con reserva de marcha de 72 horas. Aunque no es una novedad en términos de arquitectura mecánica, sigue siendo el corazón confiable del Saxonia Thin: robusto y refinado. A través del fondo de caja —que permanece cerrado— no se accede al movimiento, lo cual enfatiza el enfoque estético del reloj.

El trabajo de acabado es otro punto fundamental: platinas de alpaca natural, decoraciones con perlage, nervaduras estilo Glashütte y detalles grabados en el puente de volante. Cada tornillo azul y chatón dorado está colocado con precisión, como ocurre en todas las piezas de alto nivel de la manufactura.
Una apuesta por la sobriedad frente al espectáculo
Mientras muchas marcas se enfocan en récords técnicos o competencias de delgadez, Lange emerge con una propuesta contracorriente: enfatizar el diseño que “se siente correcto en la muñeca”, más que el más esbelto de la mesa técnica. Es un gesto de madurez: comprender que la elegancia atemporal no necesita titulares, solo coherencia.

Con estas nuevas ediciones, A. Lange & Söhne demuestra que el lujo puede residir en lo esencial. En un entorno relojerero saturado de complicaciones alardeadoras, el Saxonia Thin en ónix reivindica la belleza contenida: un objeto que no grita, pero que se observa con admiración luego de múltiples miradas.
Precio: 45.000 euros.
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